miércoles, 7 de septiembre de 2011

En el ring de mi deseo, practico el boxeo de tus caricias,
Cada golpe es adictivo y tú esencia es la droga por la que
Asesino las horas, tiempo que se desvanece en minutos de amor,
Mure ese reloj de defectos, segundos que hicimos perfectos,
La eternidad se nos unió, cuando bailamos allí desnudos, mudos
Para el mundo, muro que nos separo incluso del silencio, solo tu voz creció
A cada instante en mi oído, con el eco de cada suspiro hice un papiro y escribí
El lenguaje de tus ojos, le oculte en mi alma con la llaga de un cerrojo,
Dueña de mi llave úsala a tu antojo, pero no olvides que somos un manojo
De sentimientos, revueltos en cada beso, en cada abrazo, en cada verso.

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